Introducción


La psicología ha estudiado la relación entre rasgos de personalidad e infidelidad.  Lo cual nos sugiere que, en lugar de etiquetar o considerar que alguien es ‘infiel por naturaleza‘, debemos hablar de factores de riesgo y factores protectores, igual que en otros muchos temas de salud mental. 

Cuando alguien descubre una infidelidad -o cuando una pareja llega a terapia por miedo a que ocurra- es muy común escuchar preguntas como: ‘¿Cómo ha podido hacerlo?’. A veces, para calmarnos, buscamos una explicación rápida como si pudiéramos identificar fácilmente quién va a ser o no infiel. 

Además, será importante considerar que la infidelidad no ocurre de la nada. Es decir, no depende únicamente de cómo es una persona, sino que también influyen factores como el contexto, la propia relación de pareja, la capacidad para regular emociones y/o comunicar necesidades. Por eso, en este artículo indagaremos sobre la relación existente entre personalidad, circunstancias y dinámicas. 

¿Qué nos dice la investigación?


Si buscamos estudios que establezcan un claro patrón de personalidad relacionado con la probabilidad de cometer una infidelidad, nos daremos cuenta de que realmente no hay un perfil único de persona infiel. Sin embargo, sí que hay rasgos que, dependiendo del contexto, pueden ser más vulnerables a cometerla.

Un estudio interesante es el de Altgelt, Reyes, French, Meltzer y McNulty (2018), que estudió a varias parejas recién casadas durante los primeros años de matrimonio. Este estudio nos da una pista importante: la infidelidad no debe entenderse tanto desde el ‘cómo es’ una persona individualmente, sino que el cómo es esa pareja en conjunto tiene un peso importante en la comprensión de la infidelidad. Así, encontraron que rasgos como la extraversión o el hecho de tener una pareja con niveles elevados en neuroticismo, se asociaban con mayor probabilidad de infidelidad. 

Otro estudio realizado por Whisman, Gordon y Chatav (2017), tuvo en cuenta otra muestra amplia de parejas casadas. Y encontraron que factores personales, como un mayor neuroticismo, podrían relacionarse con mayor probabilidad de infidelidad. Lo cual quiere decir que esto no significa que una persona emocionalmente más sensible vaya a ser infiel, sino que cuando alguien tiene mayores dificultades para regular y manejar sus emociones y/o malestar, y además se combinan otros factores, puede llegar a ser mucho más vulnerable a buscar algo fuera de su relación que no está sabiendo gestionar dentro de la misma. 

Un último artículo, realizado por Alavi, Mei y Mehrinezhad (2018), se centró más en la intención de ser infiel; dando protagonismo a otros rasgos de personalidad llamados ‘oscuros’ como lo son el maquiavelismo y la psicopatía subclínica, que se relacionan más con la manipulación, la frialdad emocional y con menos empatía. Obtuvieron que estos rasgos ‘oscuros’ se vinculaban a mayor intención de infidelidad. Así, concluyeron que cuando una persona tiende a priorizar mucho su propio beneficio, le cuesta conectar con el daño que puede causar o le resulta fácil justificar ciertas conductas, el riesgo aumenta. 

Unificando estos tres estudio, podemos determinar que existe relación entre los rasgos de personalidad e infidelidad, pero que esta no actúa de forma aislada. Sino que hay determinadas circunstancias y contextos que, si no se identifican, pueden hacer vulnerable a la persona. 

rasgos de personalidad e infidelidad

Rasgos de riesgo y protección


Como decíamos, la investigación sugiere que no existe un rasgo de personalidad que, por sí solo, explique una infidelidad, pero sí hay tendencias que pueden aumentar el riesgo. Rasgos como el neuroticismo (dificultad para regular las emociones o el malestar) y la extraversión pueden relacionarse con más riesgos en ciertos casos. Por ejemplo, en el caso de alguien extrovertido se podría explicar por la facilidad que presentaría este en buscar entornos novedosos o exponerse a estímulos nuevos. 

En cambio, rasgos que pueden actuar como protectores serían: la responsabilidad, empatía y autocontrol. Por ejemplo, las personas que tienden a pensar más a largo plazo, mantener cierto compromiso y tener en cuenta cómo afectan sus actos al otro, suelen contar con más recursos para cuidar el vínculo.

En suma, más que hablar de ‘personas infieles por naturaleza’, la psicología habla de personas que tienen más o menos recursos para gestionar sus emociones, sus impulsos y límites dentro de una relación. 

También importa la personalidad de la pareja y la dinámica entre ambos


La personalidad de quien comete una infidelidad importa, pero no es lo único que cuenta. La investigación sugiere que los rasgos de la persona y, sobre todo, la forma en la que ambos se relacionan también influyen. Por ejemplo, algunas combinaciones pueden generar más inseguridad, conflicto o distancia emocional, y eso puede hacer que la relación sea más vulnerable. 

Esto no significa que la pareja tenga la culpa de una infidelidad, porque la responsabilidad siempre es de quien decide cruzar ese límite. Pero sí ayuda a entender que la infidelidad no suele aparecer ‘de la nada’, sino dentro de una dinámica concreta. Por eso, más que mirar solo a una persona, conviene mirar también qué estaba pasando en el vínculo y cómo se estaban gestionando las necesidades emocionales de ambos. 

Conclusión


Cuando hablamos de rasgos de personalidad e infidelidad, la idea más importante es que la personalidad puede aumentar o reducir el riesgo, pero no determina el resultado.  Pese a los rasgos mencionados que pueden suponer un riesgo o protección a la infidelidad, esta no se explica solo por cómo es la persona infiel, sino que otros factores influyen en que se pueda o no cometer: historia de la relación, forma de manejar los conflictos… entre otros. 

Por tanto, lo relevante no es preguntarse por qué alguien es infiel, sino observar qué rasgos, dinámicas y circunstancias aumentan su riesgo y cuáles podrían ayudar a mejorar el vínculo. 

Bibliografía


  • Altgelt, E. E., Reyes, M. A., French, J. E., Meltzer, A. L., & McNulty, J. K. (2018). Who is sexually faithful? Own and partner personality traits as predictors of infidelity. Journal of Social and Personal Relationships.
  • Whisman, M. A., Gordon, K. C., & Chatav, Y. (2007). Predicting sexual infidelity in a population-based sample of married individuals. Journal of Family Psychology, 21(2), 320–324.
  • Alavi, M., Mei, T. K., & Mehrinezhad, S. A. (2018). The Dark Triad of personality and infidelity intentions: The moderating role of relationship experience. Personality and Individual Differences.
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